1. Le cuentas qué necesitas. Por ejemplo, instalar una aplicación, revisar cómo está tu negocio en línea o hacer una copia de tus datos.
  2. Tu asistente lo hace. Los cambios que se pueden deshacer los hace directo; no tienes que entrar a Weppa para cada paso.
  3. Tú confirmas lo importante. Todo lo que borra datos o genera un cobro —crear una aplicación nueva, restaurar una copia, subir de tamaño— te lo pedimos confirmar a ti en Weppa, nunca lo decide tu asistente solo.
  4. Revisas cuando quieras. El estado de tus aplicaciones, tus copias y tu dominio los puedes ver en Weppa en cualquier momento.